Es cierto que en los últimos diez años se ha construído mucho en los alrededores y sobre los mísmos médanos. Pero hay muy pocos balnearios, lejanos entre sí, por lo que la mirada no tropieza con construcciones de lona.
En pleno verano solo plantan sus sombrillas las personas que bajan a la playa y si bien los fines de semana la arena se puebla mas, esto ocurre de manera tranquila y no invasora.
Afortunada o milagrosamente estas playas han mantenido su extesión y anchura, lo que nos hace recordar con cierta nostalgia a los más viejos, lo que eran las playas de Gesell, hace cincuenta años.
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Maresía